El presidente de Rusia, Vladimir Putin, ha firmado este lunes una ley que contempla penas de hasta 3.000 rublos (unos 69 euros) para quienes fumen en lugares públicos como parques infantiles, centros médicos, instalaciones educativas, lugares de interés cultural o estadios deportivos.
La sociedad percibe el problema del consumo de drogas como uno de los mayores problemas de nuestro país. La epidemia del VIH en Rusia continúa aumentando, mientras que en otras regiones del mundo, África incluida, se está reduciendo. En 2007 a este problema se unió otra enfermedad: la tuberculosis resistente a la medicación.
Rusia intensifica su cruzada antitabaco con la implantación de una serie de medidas restrictivas sin precedentes que buscan acabar con una alarmante mortalidad en el país ocasionada por el tabaquismo.
La Duma de Estado, Cámara baja del Parlamento ruso, aprobó en tercera lectura con 441 votos a favor y uno en contra un proyecto de ley que prohíbe fumar en espacios públicos y será aplicada paulatinamente durante los próximos dos años.
La Duma o Cámara baja del Parlamento ruso aprobó en primera lectura el proyecto de la Ley Antitabaco que prohibirá fumar en la mayoría de los lugares públicos.
Rusia lanzó el martes una campaña contra el tabaquismo a través de un proyecto de ley para prohibir los anuncios publicitarios y aumentar los impuestos a los cigarrillos, con el fin de ayudar a paliar una crisis de salud pública en el segundo mayor mercado de tabaco del mundo después de China.
El gobierno ruso no permitirá la publicidad en televisión, radio, Internet, medios impresos, transporte público y vallas publicitarias para este segmento de productos.
El consumo de un psicofármaco de venta en farmacias, la pregabalina, genera más casos de adicción entre las personas migrantes en situación de calle que el alcohol
Los adolescentes han estado intercambiando información sobre cómo eludir la prohibición. Uno de cada tres adolescentes australianos dijo a la organización de salud mental Headspace que buscaría formas de eludir la prohibición.
“El pellet no reemplaza el compromiso personal, pero ofrece una herramienta clínica que refuerza la adherencia, sobre todo en pacientes que han tenido múltiples intentos fallidos con tratamientos orales”