Las personas con trastorno explosivo intermitente (TEI) -un trastorno marcado por frecuentes estallidos físicos o verbales-- tienen un riesgo cinco veces mayor de abusar de sustancias como el alcohol, el tabaco y la marihuana que aquellas que no muestran un comportamiento agresivo frecuente, según concluye un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad de Chicago, en Estados Unidos.
El Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña (CHUAC) ha diagnosticado y tratado el primer caso en España, el segundo documentado en el mundo, de neumonía lipoidea asociada al cigarrillo electrónico.
El consumo de tabaco en las mujeres está asociado a un incremento del riesgo de aborto involuntario, así como a nacimientos prematuros, según ha expuesto este viernes en Sevilla, en el marco del 'IV Congreso Internacional Embryocenter de Medicina Reproductiva y Cirugía Endoscópica', el profesor Eid Hammadeh, del Departamento de Obstectricia y Ginecología de la Universidad de Saarland.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.