La discusión pública sobre el mercado de cannabis de uso adulto se ha enfocado en el balance de los potenciales beneficios y riesgos de una regulación de este mercado.
Actualmente, el cannabis se clasifica junto con drogas como la heroína y el LSD. Se espera que la DEA lo reprograme en una categoría que incluya Tylenol y esteroides.
La alcaldesa de Amsterdam propone regular el uso de las drogas duras para frenar los «efectos desastrosos» del tráfico de drogas en la juventud y abre un debate mundial.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.