El cuestionario puede ser utilizado como instrumento por quienes imparten capacitación en materia de prevención de sobredosis y respuesta a las mismas a las personas que consumen drogas, sus familiares, el personal de los centros de tratamiento de drogas o el personal policial y penitenciario.
En un comunicado publicado el 2 de setiembre, 18 organizaciones de reducción de riesgos y daños llaman a otras organizaciones a unirse y promover una reapertura responsable de la fiesta.
Las salas de consumo supervisado (SCS) son instalaciones donde las personas que usan drogas (PUD) pueden consumir dichas drogas en condiciones seguras e higiénicas. Existen SCS en Europa, Canadá y Australia y se han relacionado con mejoras en la salud de PUD, reduciendo la frecuencia de sobredosis y muerte por sobredosis.
Se contó con una amplia representación de organizaciones de la sociedad civil iberoamericana de drogas, al igual que representantes de organismos internacionales (OPS) y de diferentes instituciones gubernamentales (Argentina, Colombia, Ecuador, España, Honduras) entre las que destacamos al Plan Nacional sobre Drogas por su apuesta por la cooperación con América Latina y el Caribe y el constante apoyo a la RIOD
Un estudio halla que el 45,8% de las mujeres que usan drogas por vía inyectada en centros de reducción de daños ha sufrido violencia física o sexual en los últimos 12 meses.
En el barrio del Raval de Barcelona trabajan las Metzineres, mujeres activistas supervivientes de violencias y que utilizan drogas. Allí encuentran refugio, confianza y escucha en su batalla para superar el estigma.
Los orígenes de la reducción de daños en el Reporte Rolleston de 1926 emergen de una preocupación sobre las mujeres y el uso de drogas. Pero hoy las mujeres son casi una posdata en los debates e intervenciones sobre uso de drogas.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.