El Centro Nórdico Cochrane (Nordic Cochrane Center) ha realizado una revisión sistemática de los estudios de investigación existentes respecto a los efectos secundarios de los antidepresivos. Según los resultados de dicha investigación, publicada en el Journal of the Royal Society of Medicine, los antidepresivos aumentaron significativamente el riesgo de síntomas de malestar que pueden ser precursores de conductas violentas y tendencias suicidas en voluntarios "sanos".
La sociedad de consumo impulsa a las personas a ciertos hábitos y conductas que luego terminan convirtiéndose en adicciones. No hay más que ver como por distintos medios, nos regalan la "ilusión" de poder desatender las señales del campo emocional, anestesiando o enmascarando con químicos, distintas carencias y vacíos.
Nueve millones de personas utilizan fármacos con fines no médicos. En España prefieren las benzodiacepinas mientras que en EEUU optan por los opioides.
El uso de antidepresivos y narcóticos aumenta el riesgo de fracturas en mujeres maduras, según un estudio realizado en los Estados Unidos y publicado en el número de ayer de Archives of Internal Medicine.
Los motivos de este incremento no se han determinado y también se desconocen los efectos a largo plazo de algunos de estos fármacos cuando se administran a una población tan joven.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.