Un 18% de las personas con problemas de adicción que acudieron en 2012 a Proyecto Hombre presentaba alteraciones psiquiátricas relacionadas con el uso de estas sustancias.
La ONG sufrió el año pasado un recorte de un 17% en su presupuesto. La mayoría de los usuarios acuden por consumo de cocaína, aunque los menores de 21 lo hacen por alcoholismo.
Estos datos corresponden a los 17 programas de atención a adolescentes que ha realizado Proyecto Hombre sobre una muestra de 1.528 familias y 1.143 jóvenes y adolescentes, de entre 14 y 20 años, que iniciaron el proyecto educativo-terapéutico en sus centros.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.