La ONU reafirmó ayer en Viena su meta de reducir sustancialmente la producción, el consumo y el tráfico de drogas en todo el planeta antes del 2008, al instar a todos los Estados a cumplir estrictamente la legislación que prohíbe esas sustancias.
Los sucesivos paquetes legislativos contra el humo en Nueva York empezaron en 1998 y culminan con esta ley que destierra a los fumadores del último lugar público en que se les toleraba: las barras de los bares.
La reforma de la Ley de Drogodependencias que prohíbe el consumo de alcohol a los menores de 18 años entró en vigor ayer, a pesar de las críticas del PSC, ICV y el Consell de les Joventuts de Catalunya.
La prohibición de la venta de tabaco a menores de 18 años y del consumo de cigarrillos en lugares de trabajo docentes, sanitarios, públicos y de ocio son algunas de las medidas previstas en el borrador del Plan Nacional de Prevención y Control del Tabaquismo, elaborado por Sanidad.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.