Con el fin de promover una intervención preventiva entre la población joven, basada en la evidencia y en el contraste, se ha elaborado esta publicación en la que se recopilan respuestas aportadas por la sociedad civil; experiencias a modo de buenas prácticas y que suponen ejemplos exitosos a replicar.
La Asociación Proyecto Hombre ha presentado hoy su nueva campaña de sensibilización #Buenamente, centrada en el buen uso de la tecnología. #Buenamente toma como referencia a la artista Rosalía para hacer una variación de su videoclip más reconocido “Malamente”, pero con unas madres que bailan y cantan en su lugar, intentando ponerse en el lugar de la hija de la protagonista.
La ministra de Sanidad, Consumo y Bienestar Social en funciones, María Luisa Carcedo, ha reconocido que la lucha contra las adicciones es "compleja" y ha recordado que no sólo afecta a la persona, sino a su familia y al conjunto de la sociedad.
Reconocerá la tesis doctoral o trabajo de investigación social que más contribuya al conocimiento científico de problemas sociales como la exclusión, la pobreza o la desigualdad.
Uno de cada cinco jóvenes entre 14 y 18 años usa la tecnología de forma adictiva. Internet ha abierto la puerta a un mundo de ocio y diversión virtual que, en ocasiones, puede llegar a ser muy adictivo, especialmente para los adolescentes y los jóvenes.
Proyecto Hombre Cantabria atendió el año pasado a cerca de 2.150 personas por distintas causas y adiciones, entre las que destaca el alcoholismo en general, que acapara la mayor demanda de tratamientos (el 28% del total), y entre las mujeres en particular, dado el "notable" incremento experimentado en este colectivo, de un 15%
Las advertencias sanitarias impresas en cigarrillos individuales podrían desalentar el tabaquismo entre los jóvenes, los que comienzan a fumar y los no fumadores, según una nueva investigación de la Universidad de Stirling.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.