"No existe enfermedad más peligrosa que aquella de la que no se es consciente. Como una metástasis oculta, silenciosa y omnipotente, las drogodependencias y el resto de adicciones representan una enfermedad, que cada vez afecta más a nuestra sociedad, y parece pasar más desapercibida y afectar a un mayor número de personas" -nos dice F. Verdú, director del MÁSTER DE PREVENCIÓN Y TRATAMIENTO DE LAS CONDUCTAS ADICTIVAS.
Si sumamos las consecuencias del consumo de las drogas legales e ilegales, las cifras superan de largo incluso a las víctimas del Tercer Reich: según la Organización Mundial de la Salud, el tabaco mata cada año a casi seis millones de personas, de las que más de cinco millones son consumidores del producto y más de 600. 000 son no fumadores expuestos al humo de tabaco ajeno.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.