Las drogas sintéticas desplazarán en diez años a los estupefacientes tradicionales si no se adoptan medidas para limitarlas, según el primer informe mundial de la ONU sobre producción, tráfico y consumo de esas sustancias, cuya expansión es "muy fuerte" en Europa del Este y el triángulo de oro.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.