Los obesos y los grandes fumadores deberán comprometerse firmemente a dejar sus hábitos –haciendo dieta y dejando de fumar respectivamente– si quieren seguir recibiendo asistencia gratuita por parte de la sanidad pública británica.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.