Los tribunales especializados en drogas ofrecen pocos conocimientos médicos o atención de la salud, y dependen en gran medida de las sanciones. Más información, en inglés, está disponible abajo.
La presencia de fentanilo pasa desapercibida, pero potencia los efectos de la heroína hasta 100 veces, lo que aumenta el riesgo de que se produzcan sobredosis.
El fentanilo es un opioide sintético más potente que la morfina y la heroína. En Vancouver se ha llevado a cabo un proyecto piloto para analizar la adulteración de la heroína con fentanilo que se consume por vía parenteral. La hipótesis es que a mayor adulteración con este opioide sintético, más probabilidad de padecer una sobredosis. Los resultados son muy abrumadores, ya que un 79% de las muestras analizadas llevaban fentanilo y la probabilidad de sobredosis era de seis veces superior cuando se encontró esta sustancia en las muestras analizadas.
El uso de esta sustancia para el tratamiento de la dependencia a opiáceos se asocia con una menor aparición de efectos adversos graves, lo que comportaría una mejora en la calidad de vida y la seguridad del paciente. También se presenta como una buena alternativa cuando los tratamientos de buprenorfina o metadona no son eficaces, si bien funciona peor que la diacetilmorfina (heroína) en cuanto a la prevención de recaídas.
Desde este martes, Texas permitirá la venta sin receta médica de Naloxona, un medicamento que bloquea temporalmente los efectos de los opioides en el cerebro, lo suficiente para restablecer la respiración de una persona que experimenta una insuficiencia respiratoria debido a una sobredosis.
El acceso a la buprenorfina/naloxona, única alternativa a la metadona disponible en España, no está unificado por comunidades autónomas y existen marcadas diferencias de prescripción. Los médicos que prescriben esta medicación muestran una elevada satisfacción con el producto.
El estado destinará fondos para la adquisición de Naloxona, conocida bajo el nombre de marca de Narcan, así como para entrenar a los agentes estatales y locales para administrar el fármaco.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.