De no frenarse la actual tendencia del consumo de productos del tabaco, el número de fallecimientos aumentará durante las próximas dos décadas, hasta llegar a los diez millones de muertos anuales, el doble que en la actualidad.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.