El abuso crónico de esta sustancia cambia de forma significativa el funcionamiento del cerebro y puede provocar una pérdida extrema de peso, ansiedad, insomnio, comportamiento violento, e incluso paranoia, entre otros efectos nocivos para la salud.
Los costes derivados del abuso de esta sustancia ascienden a 18.000 millones de euros. Es la segunda droga más consumida en el mundo, después de la marihuana.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.