Un estudio realizado en cuatro países europeos revela que el centro sanitario británico presenta una tasa mayor de uso de drogas inyectables y de sexo no consentido.
Los hallazgos de un estudio realizado en Londres ponen de manifiesto la necesidad de abordar el ChemSex como un problema prioritario de salud pública. Los varones que consumieron metanfetamina tuvieron un riesgo estadísticamente elevado de experimentar, por ejemplo, 15 veces más probabilidades de ser hospitalizados, 13 veces más de afrontar consecuencias financieras vinculadas a su uso y siete veces más probabilidades de sufrir una sobredosis.
Activistas y profesionales médicos reclaman la implementación de intervenciones específicas dirigidas a abordar los problemas de salud derivados del consumo de drogas durante las prácticas sexuales en este colectivo.
Son sustancias como las setas alucinógenas, la metanfetamina, la ketamina, la mefedrona o el cannabis sintético. Su consumo todavía es muy minoritario entre la población general, pero la Guardia Civil teme "que se pongan de moda" ya que son más baratas de producir. La detención de un grupo que comerciaba con 'shabú' (metanfetamina) ha puesto en alerta a la Policía. Esta droga causa estragos en EE UU y Asia.
La determinación presidencial para el año fiscal 2027, enviada al Congreso el 15 de septiembre y divulgada por el Departamento de Estado, ubica a esas naciones dentro de un listado de 23 países.
La campaña de Novig ha provocado la reacción de campeonas olímpicas por sexualizar el deporte femenino, mientras la polémica desplaza el problema central: una empresa de apuestas utiliza el cuerpo de la actriz y la batalla cultural para captar a un público especialmente expuesto a la ludopatía.
Un estudio sobre 129.287 personas adultas publicado en JAMA Network Open observa que quienes iniciaron el tratamiento con 35 días o más de suministro seguían retirando recetas de zolpidem, eszopiclona o zaleplón siete años después en un 18,9 % de los casos, frente al 7,9 % de quienes empezaron con 14 días o menos.
La sustancia, originalmente creada como sedante para elefantes, se vinculó junto a otros dos análogos a más de 12 mil 500 muertes registradas desde 2023 en Estados Unidos.