Su programa se diferencia de otras propuestas similares por haber intentado siempre mantener un buen balance entre teoría y práctica, con una proporción aproximada de cuatro horas de práctica por cada tres de teoría.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.