Medio centenar de expertos de la Organización Mundial de la Salud respaldaron ayer en Valencia un decálogo concebido para reducir los efectos del marketing de las empresas alcoholeras en la juventud.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.