Un estudio que publica el último "Journal of the American Medical Association" (JAMA) ha detectado que, a medida que aumenta el tiempo de consumo de esta droga, se incrementan también los daños cognitivos: "falla" la memoria y la capacidad de atención.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.