Actualmente, el cannabis se clasifica junto con drogas como la heroína y el LSD. Se espera que la DEA lo reprograme en una categoría que incluya Tylenol y esteroides.
La propuesta incluye la creación de 7.000 m² destinados para el consumo en cada localidad teniendo como referentes experiencias como el Bronx y las zonas de “tolerancia”.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.