Investigadores de la Universidad McMaster (EEUU) han descubierto en un estudio que el uso de cannabis como medicamento de reemplazo para personas con trastorno por consumo de opioides no funciona.
El consumo habitual de marihuana aumenta el riesgo de arritmias e ictus en la adolescencia, según han evidenciado dos estudios que se van a presentar en las sesiones científicas de la Asociación Americana del Corazón que se celebrarán próximamente en Filadelfia (Estados Unidos).
Dos fármacos a base de cannabis, recomendados para el tratamiento de epilepsia y esclerosis múltiple, han recibido por primera vez la aprobación para ser recetados a través de la Sanidad pública británica (NHS, por sus siglas en inglés).
Esta revisión examina las principales consideraciones al desarrollar estas concentraciones de THC umbral y detalles específicos de los límites legales de THC para conductores adoptados por diferentes jurisdicciones en los Estados Unidos y otros países.
El estudio científico más grande hasta la fecha ha concluido la no existencia suficiente de que el cannabis medicinal, tanto basado en cannabidiol (CBD) como en tetrahidrocannabinol (THC), alivie la depresión, los trastornos de ansiedad, el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), el síndrome de Tourette, el trastorno de estrés postraumático (TEPT) o la psicosis.
Un nuevo estudio realizado por el Grupo de Investigación de Desarrollo Social de la Universidad de Washington (Estados Unidos) ha puesto de manifiesto que el consumo de marihuana influye en el riesgo de que fumen esta sustancia los futuros hijos.
La ley de drogas de Argentina cumple 30 años este fin de semana, y a pesar de que la Corte Suprema de Justicia recomendó hace una década dejar de perseguir a los usuarios de sustancias psicoactivas con el trascendental fallo Arriola, las estadísticas muestran que hay casi tantos detenidos por tenencia de sustancias o cultivo de cannabis que por comercialización.
Aunque los usuarios globales han pasado del 7,3% al 9,1% y los consumidores diarios no varían, las sanciones subieron de 2016 a 2017 –últimos datos disponibles– un 24% y el importe medio fue un tercio mayor. El 99% de las multas por tenencia y consumo de drogas en vías públicas se circunscribe al cannabis, según el Anuario Estadístico del Ministerio del Interior. Los últimos datos disponibles indican que en 2017 se recaudaron más de 102 millones de euros en 156.981 multas, a una media de 654 euros por sanción.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.