El detector permite a los progenitores conocer si sus hijos han tenido contacto con estupefacientes aplicando este test en ropa sudada o sumergiéndolo en orina del consumidor sospechoso durante tres minutos.
En los resultados preliminares de la investigación seha observado que, a través de información y sesiones grupales, se
consigue disminuir el consumo y reducir los riesgos en el feto sin
abandonar el tabaco.
Según escriben científicos suecos del Instituto Karolinska en el "British Medical Journal", los hijos de mujeres que fumaban cuando estaban embarazadas tienen mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 y obesidad.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.