Ser adicta se considera como una traición al papel culturalmente asignado a la mujer. Esto supone un obstáculo más para que ellas puedan acceder a programas de rehabilitación.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.