La iniciativa, apoyada por 222 miembros de la Cámara alta ante el rechazo de 197, es una enmienda a la Ley de Niños y Familias propuesta por el Gobierno de coalición entre conservadores y liberaldemócratas.
El Gobierno chino ha prohibido a partir de este miércoles que se pueda fumar en todas las escuelas y centros educativos del país, si bien en los de enseñanza superior se permitirá que se habiliten zonas específicas para ello, según ha informado la agencia oficial Xinhua.
En China residen aproximadamente 300 millones de fumadores, es el país con mayor número de consumidores de tabaco en el mundo y, por este motivo, el Gobierno chino ha anunciado su intención de prohibir en fumar en lugares públicos antes de que acabe este año, consciente del coste que supone este hábito para la salud de sus ciudadanos.
Un estudio demuestra que, sólo en EEUU, las medidas adoptadas contra el hábito de fumar han evitado ocho millones de muertes desde que hace se vinculó por primera el cáncer con los cigarrillos.
La medida, de entrar en vigor, afectaría los 1,3 millones de empleados en los servicios del NHS en Reino Unido y además supondría la prohibición de vender cigarrillos en las tiendas de los hospitales.
En Cuba existen normas jurídicas para la regulación y el control del tabaquismo, pero falta una de carácter general que exija legalmente contra ese flagelo para la salud humana, opinó en esta capital una especialista en la materia.
Representantes del sector sanitario, partidos políticos y sindicatos expresan su oposición a cambiar la ley. El PP y Ministerio de Sanidad, ausentes en el debate.
Investigadores del centro IDAEA (CSIC) han medido en una cafetería de Barcelona la concentración de compuestos nocivos antes y después de la ley antitabaco. Los resultados revelan que las sustancias tóxicas y carcinogénicas se redujeron un 90%, un dato que coincide con el del último informe del Ministerio de Sanidad.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.