Lo que busca la persona que sufre esta enfermedad es que el consumo de alcohol no le provoque un incremento de consumo de calorías, compensando las que tiene bebiendo dejando de comer. De esta manera, según los mitos que circulan alrededor del alcohol y las dietas "milagro", creen que evitan engordar por la ingesta de estas bebidas.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.