En 1990, un gramo de cocaína pura costaba en torno a 198 dólares en las calles de Estados Unidos. Diecisiete años después, ese mismo gramo costaba 98 dólares, un 80% menos.
La presión internacional ha surtido efecto, ya que Irán ha suspendido miles de penas de muerte por delitos de drogas. Los datos compilados por CHRI muestran que en los 12 meses previos a la aprobación de la ley enmendada en octubre de 2017, al menos 270 prisioneros fueron ejecutados por delitos de drogas que ya no son punibles con la muerte.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.