Según los autores, estos resultados hacen más apremiante la necesidad de promocionar la reducción de riesgos en las prácticas sexuales entre las personas usuarias de esta droga.
Científicos de la Universidad de Columbia Británica (UBC), en Canadá, han diseñado genéticamente un ratón que no se convierte en adicto a la cocaína, lo que revela evidencia de que el consumo habitual de drogas es más una cuestión de genética y bioquímica que sólo una mala decisión.
La cocaína bloquea el receptor de la dopamina y la dopamina destruye neuronas en el lóbulo frontal del cerebro, tal y como afirman los doctores Ramón Sobrino Torrens y Ángel Molina León, facultativos del Servicio de Neurofisiología del Complejo Hospitalario Universitario de Cartagena.
La exposición al humo de terceros lleva a efectos biológicos sobre el peso y el desarrollo celular que podrían dañar la salud, según concluye una nueva investigación dirigida por científicos del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley (Berkeley Lab) del Departamento de Energía de Estados Unidos. Los autores vieron que los ratones recién nacidos que vivían entre telas tratadas con humo durante tres semanas pesaban significativamente menos que los roedores en un grupo de control.
Científicos de las universidades de Granada y Leiden (Países Bajos) han demostrado que a las personas que consumen cocaína les resulta más difícil olvidar datos irrelevantes, por lo que les cuesta más, a su vez, olvidar intencionadamente. Olvidar información innecesaria permite que otros recuerdos más relevantes sean codificados y almacenados con mayor eficacia.
Un estudio publicado en "The Lancet Global Health" presenta unas primeras aproximaciones de las estadísticas a nivel global de consumo de alcohol, alrededor de un 10%, y sería esta la causa de que cada año unos 119.000 bebés nacieran con el síndrome alcohólico fetal.
Un grupo de expertos identificó los mecanismos neuronales que generan este comportamiento en ratones y demostraron que los componentes fundamentales de los circuitos de la alimentación en el cerebro, ubicados en el hipotálamo, también son activados por el alcohol.
En este artículo de opinión Ruben Torres reflexiona sobre la necesidad de formar a los profesionales vinculados a la atención de las adicciones y drogodependencias, presentando datos de un estudio realizado en 15 universidades publicas y privadas de 10 provincias argentinas. En dicho estudio se revela el desconocimiento general sobre aspectos esenciales para su correcto abordaje, además de una clara percepción de riesgo baja por la falta de aprendizajes de conceptos básicos que conlleva una minimización del riesgo y a la naturalización de su consumo.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.