La culpa es del cerebro. Según la ciencia ambas adicciones tienen mecanismos cerebrales comunes que aumentan el placer y por eso, se llevan tan bien juntos. Un estudio desarrollado por un grupo de investigadores del Colegio Baylor de Medicina en Houston, Texas, ha revelado que el tabaco y la nicotina aumentan el consumo de bebidas alcohólicas, en especial si se empieza a fumar desde la adolescencia.
Un estudio puso de manifiesto los beneficios de ofrecer tratamiento temprano a las personas con hepatitis C que toman drogas por vía intravenosa. En Escocia, por ejemplo, más del 85% de las personas diagnosticadas con hepatitis C son usuarias de drogas inyectables.
La distribución de jeringuillas según necesidad sería preferible al intercambio de usadas por nuevas. Esta es una de las conclusiones del estudio realizado en Baltimore (EE.UU.) y presentado en la IX Conferencia sobre la Ciencia del VIH de la Sociedad Internacional del Sida que se celebró en Julio 2017.
Los fumadores que usan cigarrillos electrónicos tienen más probabilidad de dejar de fumar que aquellos que no los utilizan, de acuerdo con un nuevo estudio. Los parches de nicotina, las gomas de mascar y medicamentos son ya reconocidos por ayudar a dejar de fumar, pero no existe consenso sobre los vaporizadores.
Los científicos del Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNRS) de Francia evaluaron los niveles de estrés social en roedores. Contrariamente a la idea popular que dice que consumir tabaco tiene un efecto relajante, la exposición a la nicotina puede producir el efecto inverso. Comprobado en ratones, ahora queda saber si el efecto se reproduce en seres humanos.
La presencia de fentanilo pasa desapercibida, pero potencia los efectos de la heroína hasta 100 veces, lo que aumenta el riesgo de que se produzcan sobredosis.
Los componentes tóxicos derivados de la combustión y no los de la planta (THC o CBD) podrían ser los responsables del incremento del riesgo cardiovascular.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.