Un creciente número de estudios epidemiológicos indican que el consumo de alcohol, incluso en cantidades moderadas, es un factor de riesgo para el desarrollo de varios tipos de cáncer.
Las arterias de los adolescentes que beben alcohol y fuman, incluso de forma muy ocasional, ya comienzan a endurecerse a los 17 años, un problema que predice posteriores condiciones cardiacas como ataques y accidentes cerebrovasculares, según una investigación de la University College de Londres (Reino Unido).
El mayor estudio sobre la salud pública en España revela que la mayor parte de las causas de muerte prematura y enfermedad se podrían prevenir fácilmente.
La proteína E3 de ubiquitina tipo 1, conocida como SMURF1 o ligasa de ubiquitina, puede usarse para evitar las recaídas en la cocaína durante un proceso de desintoxicación, según ha revelado un estudio preclínico de la Universidad de Buffalo (Estados Unidos), publicado en 'Biological Psychiatry'.
Una nueva investigación de la Facultad de Medicina de la Universidad de Massachusetts y la Universidad de Bath que muestra que los endocannabinoides podrían ayudar a controlar y prevenir enfermedad inflamatoria intestinal (EII), tal y como señalan múltiples informes de pacientes.
Las personas que se abstienen de beber alcohol o consumen más de 14 bebidas alcohólicas a la semana durante la mediana edad tienen un mayor riesgo de desarrollar demencia, de acuerdo con las conclusiones de un estudio publicado este miércoles en la revista 'The BMJ'.
Las drogas psicodélicas también pueden tener poderes que alteren la mente en el sentido físico. Un nuevo estudio, publicado este martes (día 12) en la revista 'Cell Reports', descubrió que las drogas psicodélicas, específicamente DOI, DMT y LSD, pueden cambiar las células cerebrales en ratas y moscas, haciendo que las neuronas tengan más probabilidades de ramificarse y conectarse entre sí. El trabajo respalda la teoría de que los psicodélicos podrían ayudar a combatir la depresión, la ansiedad, la adicción y el trastorno por estrés postraumático.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.