Un estudio realizado por la Sociedad Española de Toxicomanías (SET), que se hará público próximamente, señala que “el alcohol tiene una importante presencia en el escenario de las agresiones físicas.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.