Si la iniciativa pionera de la Junta de Andalucía de administrar heroína a toxicómanos con fines terapéuticos da buenos resultados, el Gobierno estaría dispuesto a generalizar el ensayo a toda España.
Psiquiatra y Director del programa suizo de dispensación de heroína. El año pasado preparó en Sevilla el ensayo de la Junta de Andalucía que ha aprobado el Ministerio de Sanidad.
Mientras la alarma aumenta en torno a la ingesta de alcohol, el uso de pastillas y la experimentación con cocaína, la adicción a la heroína es ya, en buena parte, un patrón perteneciente al pasado.
La Agencia Española del Medicamento, dependiente del Ministerio de Sanidad, ha aprobado los ensayos clínicos con heroína en toxicómanos solicitado por la Junta de Andalucía. Los experimentos se realizarán con dos grupos de unas cien personas, pacientes adictos a la heroína que no responden a la metadona.
Como si le cosieran la boca a un comedor compulsivo, ése es el efecto que consigue el programa de deshabituación Nimrod en adictos a la heroína. La base del tratamiento son unos implantes que, colocados bajo la piel, liberan un fármaco que anula el efecto de la droga y, por tanto, el deseo de consumir. Por primera vez, un estudio español confirma los resultados de la terapia.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.