La droga que causó estragos hace dos décadas en Jerez continúa mezclándose con cocaína, que protagoniza los grandes alijos policiales en los últimos años.
Inyecciones del ingrediente activo de la heroína funcionan mucho mejor que la metadona oral a la hora de mantener en tratamiento a algunos adictos a esa sustancia, además de alejarlos de las drogas ilegales y otros problemas delictivos, informaron investigadores canadienses.
En nueve países, la proporción de seropositivos entre los usuarios de este tipo de sustancias alcanza ya el 40%, lo que indica que las políticas de prevención de los contagios no están siendo del todo efectivas, tal y como sugiere un estudio publicado en "The Lancet".
En los momentos de crisis económica y de mayor índice de desempleo el consumo de heroína y otros opiáceos se dispara "de manera casi matemática", según informó hoy el psiquiatra del Hospital Universitario de San Juan (Alicante), el doctor Bartolomé Pérez.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.