El Ayuntamiento y seis organizaciones realizan acciones para ayudar a toxicómanos. La atención se dirige a drogadictos, sus familias y a potenciales consumidores.
¿Sabemos cómo hay que beber? ¿Llevamos la cuenta de lo que hemos tomado? ¿Apuramos las copas para volver a llenar? ¿Seguimos bebiendo después porque siempre queda la espuela? ¿La última copa siempre es la penúltima?...
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.