Según un macroestudio internacional que ha monitorizado el consumo de drogas (anfetamina,metanfetamina, éxtasis y cocaína), en 37 países a través del análisis de las aguas residuales generadas por 60 millones de personas de 120 ciudades, entre 2011 y 2017.
Los usuarios de drogas alcanzan su mayor nivel histórico de consumo mientras los traficantes hunden los precios de sustancias psicoactivas como la cocaína y los derivados de la anfetamina ante la superproducción en Latinoamérica y Europa.
El aumento de los síntomas depresivos sería proporcional a la frecuencia de uso de metanfetamina. Según estos hallazgos, los investigadores sugieren que reducir el uso de sustancias y, en especial de metanfetamina, puede reducir los síntomas depresivos y otros problemas concomitantes como conductas sexuales de riesgo.
El policonsumo está muy extendido en 9 de cada 10 muertes por drogas se ha detectado la presencia de más de una sustancia, sobre todo opioides y cocaína.
El proyecto Échele Cabeza obtuvo un 92% de certeza en los análisis en festivales. Estas intervenciones en festivales se basan en la experiencia internacional y la evidencia científica de docenas de grupos similares en diferentes partes del mundo, como por ejemplo el grupo TEDI Project.
Una encuesta a 1.005 «swingers» publicada en la revista «Sexually Transmitted Infections» desvela que estos usan drogas recreativas (MDMA, éxtasis líquido o el gas de la risa) para prolongar la relación sexual, aumentar el placer, liberar la inhibición o intensificar las sensaciones.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.