Las drogas de diseño, en especial el éxtasis, están originando problemas entre los médicos de urgencias por el desconocimiento de sus efectos a largo plazo en el cerebro, lo que limita las pautas terapéuticas en casos de intoxicación, según se ha debatido en una mesa desarrollada en Valencia en el congreso de la Semes.
Las pruebas utilizadas para medir la dosis de pureza de una pastilla de éxtasis y que se emplean con frecuencia en discotecas y pubs como mecanismo para evitar intoxicaciones no son seguras.
El uso del éxtasis está disminuyendo entre los adolescentes estadounidenses, sin embargo la mayoría de los jóvenes no ven riesgo en experimentar con la droga, según una encuesta realizada por la Asociación por una América sin Drogas.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.