Latas de cerveza por las esquinas, brindis con calimocho en mitad del parque, bolsas de hielo semivacías, alguna patata frita para acompañar el ágape... Este escenario se multiplica estos días por las principales ciudades españolas, y sobre todo por las que llevan a gala ser universitarias.
Las continuas quejas de los vecinos, a los que no pasaba inadvertida esta ilícita actividad, consiguieron la detención de un hombre y una mujer, que fueron ingresados en prisión.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.