Ser adicta se considera como una traición al papel culturalmente asignado a la mujer. Esto supone un obstáculo más para que ellas puedan acceder a programas de rehabilitación.
El delegado del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, Joan Ramón Villalbí, urgió este jueves a “tener muy presente” la estigmatización que sufren las mujeres con algún tipo de adicción y a “darles respuesta”.
Con demasiada frecuencia, la vergüenza y el estigma alimentan la adicción y previenen el tratamiento, sostiene la Dra. Nora Volkow, directora del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas (NIDA). Pero si reemplazamos el juicio crítico por la compasión, podemos salvar vidas.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.