Centradas especialmente en la publicidad del tabaco y en la puesta en marcha en el ámbito escolar de programas de información y educación para evitar que los más jóvenes se incorporen al hábito.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.