Un estudio británico revela que beber entre tres y siete vasos de alcohol a la semana durante el embarazo no parece tener efectos –ni perjudiciales, ni beneficiosos– en el desarrollo neurológico del bebé.
En el número de enero de 2013 de JAMA Psychiatry se presentan los resultados de un estudio realizado en Canadá que sugiere que la exposición prenatal al tabaquismo materno (EPTM) parece estar relacionada con un mayor riesgo de obesidad en la adolescencia, pues causa alteraciones en las estructuras cerebrales que regulan la preferencia dietaria por alimentos grasos.
La decisión de la región escocesa de Fife de restringir los tratamientos de fertilidad pagados con dinero público tiene detractores pero también defensores en España.
Una investigación de la Universidad Rovira i Virigili muestra que los recién nacidos que han estado expuestos a la nicotina presentan peores respuestas fisiológicas, sensoriales, motoras y atencionales.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.