Los modelos económicos que tratan los comportamientos adictivos han desarrollado diversos enfoques teóricos en los que, a pesar de sus aspectos comunes, se observan importantes diferencias.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.