En una respuesta parlamentaria, el Gobierno reconoce que es "un producto problemático". España carece de una normativa específica, pero la UE apuesta por equiparlo con el tabaco.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.