Que 13 de cada 100 personas de entre 55 y 64 años hayan consumido este tipo de fármacos durante el mes anterior, y que lo haga a partir de los 64 años una de cada tres mujeres y el 13,5 % de los hombres, merecería una reflexión a fondo sobre la medicalización de la vida cotidiana y la atención sanitaria de gatillo fácil a la hora de la prescripción de estos fármacos. Procesos que no solo afectan a las personas mayores, pero que con ellas adquieren mayor relevancia.
Hoy día a nadie se le ocurría dar a su hijo un vasito de Quina Santa Catalina, ese vino quinado que era medicina y golosina y que daba unas ganas tremendas de comer, como se “vendía” a los padres en los años 50 y 60. Pero tras esto, llegó el trocito de pan mojado en vino para merendar, el “culín” del vaso de Anís del Mono o la primera cerveza.
Investigadores de la Universidad de California en Davis han desarrollado una versión no alucinógena de la droga psicodélica ibogaína con potencial para tratar la adicción, la depresión y otros trastornos psiquiátricos, según publican en la revista 'Nature'.
Una nueva investigación publicada en la revista científica 'The Journal of Physiology' ha descubierto por primera vez que los niveles de alcohol, incluso si son mucho más bajos que los limites legales, perjudican la coordinación mano-ojo. Por lo tanto, la conducción puede verse afectada por el consumo de una pequeña cantidad de alcohol, aunque el conductor se sienta bien y se encuentre dentro del límite legal.