Las nuevas adicciones de los jóvenes van del hachís a las drogas de diseño, pasando por los móviles (chats y mensajes), Internet y los transtornos de la alimentación.
Las drogas de diseño, en especial el éxtasis, están originando problemas entre los médicos de urgencias por el desconocimiento de sus efectos a largo plazo en el cerebro, lo que limita las pautas terapéuticas en casos de intoxicación, según se ha debatido en una mesa desarrollada en Valencia en el congreso de la Semes.
Unos 14.000 reconocen haberlas consumido alguna vez. La edad de inicio en la ingesta de pastillas se sitúa entre los 14 y 16 años. Estas sustancias no son inocuas.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.