La ansiedad es quizá uno de los desórdenes mentales más prevalentes en las sociedades modernas. En este contexto, las investigaciones sobre las propiedades ansiolíticas del cannabidiol o CBD, adquieren una gran importancia.
En el caso del dolor moderado-severo, y en el del dolor neuropático tienen su indicación los opioides y los adyuvantes, según precisa la Sociedad Española de Dolor (SED).
El dolor crónico es la principal razón que esgrimen los pacientes para necesitar cannabis medicinal que alivie sus síntomas, según ha revelado una investigación de la Universidad de Michigan (Estados Unidos) y publicada en la revista 'Health Affairs', que profundiza más en los datos del registro estatal estadounidense de marihuana médica para aportar más información sobre su uso.
La presidenta del OECM se queja del bloqueo sobre el consumo terapéutico: "Somos pioneros en sacar cepas. Tenemos los mejores investigadores y licencias para cultivar. Nadie lo entiende"
"El 70% de los pacientes crónicos no encontramos ninguna solución", explica.
A inicios de la semana pasada se presentó en el Congreso de los Diputados de España una proposición no de ley para regular el acceso al cannabis medicinal. Aunque aún es pronto para pronosticar lo que pueda suceder, sorprende que el Partido Popular (PP), tradicionalmente en contra de cualquier tipo de regulación del cannabis, de momento no se ha pronunciado, a la espera de la evolución de la tramitación y debate de la PNL presentada por Ciudadanos.
Aquellas personas diagnosticadas con enfermedades crónicas como la esclerosis múltiple podrán consumir marihuana de forma legal. Según la legislación, los pacientes sólo podrán ser tratados con cannabis "en casos excepcionales" siempre y cuando no cultiven la planta.
Científicos de la Universidad de Salud y Ciencia de Oregon (OHSU, en sus siglas en inglés) han evaluado las propiedades medicinales del cannabis y han identificado una vía que permitiría aprovechar esta sustancia para aliviar el dolor crónico minimizando su riesgo de adicción.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.