Dos nuevos estudios apuntan a más razones para dejar el hábito del tabaco. En uno, los investigadores encontraron que dejar de fumar vale la pena para las personas con diabetes a pesar de las preocupaciones sobre el posible aumento de peso. En el otro, los científicos descubrieron que fumar podría tener un impacto mucho mayor en la función cognitiva de lo que se pensaba originalmente.
La capacidad de ejercicio de los fumadores no solo se ve reducida por el daño pulmonar, sino por la reducción de la vasculatura que irriga los músculos del cuerpo. La identificación de los productos químicos responsables es un aspecto clave que debe ser evaluado en ulteriores investigaciones, indican los investigadores.
Una investigación publicada en "Plos One" por un equipo de la Universidad de California, en Estados Unidos, muestra en ratones la incidencia del humo de tercera mano (humo exhalado en ropa, cabello, casas y automóviles). La exposición a la toxina THS causa resistencia a la insulina, un precursor de la diabetes tipo 2 y se ha demostrado que el THS daña el hígado y los pulmones, complica la cicatrización de heridas y causa hiperactividad.
Un trabajo presentado en la reunión anual de la Sociedad Americana de Química revela que es la responsable de la elevación de HbA1c en los diabéticos fumadores.
A la lista de efectos nocivos del consumo de tabaco hay que añadir que fumar aumenta el riesgo y acelera la progresión de la insuficiencia renal en pacientes diabéticos con hipertensión.
El consumo moderado de alcohol parece prevenir el riesgo de diabetes en mujeres posmenopáusicas, según se desprende de una investigación publicada en "JAMA".
El consumo de un psicofármaco de venta en farmacias, la pregabalina, genera más casos de adicción entre las personas migrantes en situación de calle que el alcohol
Los adolescentes han estado intercambiando información sobre cómo eludir la prohibición. Uno de cada tres adolescentes australianos dijo a la organización de salud mental Headspace que buscaría formas de eludir la prohibición.
“El pellet no reemplaza el compromiso personal, pero ofrece una herramienta clínica que refuerza la adherencia, sobre todo en pacientes que han tenido múltiples intentos fallidos con tratamientos orales”