En España, más de dos millones de personas toman ansiolíticos con regularidad. Es decir, ya hay más personas que los consumen que población diagnosticada por ansiedad y depresión. Los psicofármacos, prescritos de forma masiva en nuestro sistema sanitario, se están convirtiendo en una bomba de relojería con costes millonarios. ¿Trivializamos su consumo? ¿Y cuáles son las consecuencias?
Una nueva investigación de la Universidad Hebrea de Jerusalén ha encontrado un vínculo entre fumar y la mala salud mental de los estudiantes, según publican sus autores en la revista 'PLOS ONE'.
Un estudio llevado a cabo en Reino Unido ha encontrado evidencia de que esta adicción aumenta el riesgo de trastornos mentales, pero también de que estos aumentan la probabilidad de fumar.
Las investigaciones sugieren que estas drogas pueden ayudar a tratar enfermedades tan comunes como la depresión, si se administran bajo supervisión médica.
El estudio científico más grande hasta la fecha ha concluido la no existencia suficiente de que el cannabis medicinal, tanto basado en cannabidiol (CBD) como en tetrahidrocannabinol (THC), alivie la depresión, los trastornos de ansiedad, el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), el síndrome de Tourette, el trastorno de estrés postraumático (TEPT) o la psicosis.
El aumento de los síntomas depresivos sería proporcional a la frecuencia de uso de metanfetamina. Según estos hallazgos, los investigadores sugieren que reducir el uso de sustancias y, en especial de metanfetamina, puede reducir los síntomas depresivos y otros problemas concomitantes como conductas sexuales de riesgo.
La plataforma Menos Daño, formada por organizaciones de reducción de riesgos y daños, reclama al Gobierno de Claudia Sheinbaum un diálogo nacional para reorientar la política de drogas hacia la salud y los derechos humanos.
El Gobierno chileno ha presentado cambios a un proyecto de ley que lleva en el Congreso desde 2022: prevé retirar la licencia a los operadores que se anuncien y considera delito la publicidad de las plataformas sin autorización.
La evidencia no respalda que dejar de fumar ponga en riesgo la recuperación, pero en muchos centros residenciales el tabaco sigue fuera del plan terapéutico
Un estudio relaciona el menor nivel educativo y el desempleo con un consumo más reciente o habitual, mientras que los resultados sobre ingresos varían según la frecuencia de consumo.