El último incremento del precio del tabaco en la ciudad de Nueva York, que se hizo efectivo el 2 de junio con un aumento de 1,25 dólares por cajetilla (casi 80 céntimos de euro), ha triplicado la cifra de personas que piden tratamiento.
La sociedad ha reaccionado frente al tabaco. Pero esta actitud, que parece normal, no lo ha sido tanto. Hace sólo 50 años se empezó a relacionar el fumar con el cáncer y sólo en los últimos 10 años se han extendido protocolos de psicoterapia y terapia sustitutiva con nicotina. Los fármacos han sido algo aún más reciente.
Los cursos de deshabituación tabáquica, dirigidos por un psicólogo y con apoyo de un médico, son terapias para grupos reducidos de 15 personas que se hacen periódicamente, tres cursos durante un año.
Alumnos de entre 13 y 17 años que cursan de primero a cuarto de Educación Secundaria en Antequera podrán participar en un taller de deshabituación tabáquica organizado por el centro de salud de la ciudad.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.