El humo del cigarrillo puede hacer que las cepas bacterianas de 'Staphylococcus aureus' resistente a la meticilina' (SARM) sean más resistentes a los antibióticos, según ha demostrado una nueva investigación de la Universidad de Bath (Reino Unido).
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha presentado recientemente en Brasil un nuevo informe sobre la epidemia mundial del tabaco en el que, tras destacar algunos avances en la lucha contra el tabaquismo, ha solicitado a los países implantar más medidas para ayudar a la población a dejar de fumar.
Hablar con los hijos sobre el consumo del tabaco, concienciar sobre sus efectos nocivos, hacer visible la fuerza de la adicción, prevenir la presión de grupo y fomentar la autoestima del adolescente, ayudan a prevenir el consumo de tabaco entre los jóvenes desde casa, según han destacado expertos de Haztúa Psicología Positiva con el objetivo de evitar su iniciación precoz y fomentar el abandono.
Las nuevas formas de fumar, como los cigarrillos electrónicos, suponen un factor de riesgo para el desarrollo y empeoramiento de enfermedades respiratorias como asma o enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), según ha destacado el doctor Juan Antonio Riesco, neumólogo del Hospital Universitario de Cáceres y miembro de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR).
Los incentivos financieros sirven para ayudar a las personas a dejar de fumar y permanecer libres de humo, según una investigación dirigida por la Universidad de East Anglia (UEA), en Reino Unido.
El Gobierno británico tendría previsto presentar en los próximos días un plan para erradicar el tabaco del país en 11 años. El objetivo es que en 2030 todos los fumadores hayan abandonado este hábito o se hayan pasado al cigarrillo electrónico.
El tabaco aumenta las probabilidades de padecer hasta 15 tipos diferentes de cáncer. Además uno de cada cuatro fumadores desarrolla EPOC, una enfermedad que en el 90 % de los casos se debe al tabaco.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.