Investigadores estadounidenses identifican los peligros del humo de "tercera mano". Una vez que se dejan los cigarrillos, la mortalidad desciende más rápido de lo que se creía.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.