Un nuevo trabajo publicado en "The New England Journal of Medicine" señala que los efectos cardioprotectores son independientes del tipo de bebida, sea vino, cerveza o licores.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.