La reciente muerte de dos jóvenes tras ingerir drogas de laboratorio en una macrofiesta "rave" nos ha acercado a una realidad desconocida para muchos adultos, y una moda peligrosa muy extendida en los diez últimos años entre la población adolescente como elemento de integración social en todo tipo de fiestas.
Un estudio que publica el último "Journal of the American Medical Association" (JAMA) ha detectado que, a medida que aumenta el tiempo de consumo de esta droga, se incrementan también los daños cognitivos: "falla" la memoria y la capacidad de atención.
El año pasado fallecieron en la Comunidad de Madrid 158 personas a causa del consumo de drogas. Esta cifra supone un descenso de víctimas del 8% frente a lo ocurrido en 2000, ya que ese año murieron 172.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.